Los productos que ya tenés cargados en CuentasClick se publican en una página propia: con sus fotos, sus precios y sus filtros. Le mandás el enlace a tu cliente por donde ya le hablás, y el pedido te vuelve por WhatsApp.
Sin dominio propio · Sin programar · Sin volver a cargar productos
El catálogo se llena con el inventario que ya llevás. Cuando corregís un precio, subís una foto mejor o entra mercadería nueva, el catálogo lo refleja: es la misma información, no una copia que hay que mantener aparte.
Sale el producto que está activo y tiene foto. Si además lleva control de existencia, se muestra solo mientras haya en bodega. Así nadie te pide algo que ya se acabó, y un producto a medio configurar no se te escapa a la vista del cliente.
La cantidad que tenés en bodega es asunto tuyo. El catálogo la usa para decidir si el producto aparece, pero nunca la enseña: tu cliente ve qué hay, no cuánto hay.
Cada producto muestra su foto, su nombre, su marca, su precio y sus características —color, talla, material—. Al tocarlo se abre grande, con la descripción completa y el código, y se agrega al carrito desde ahí mismo.
Un catálogo de doscientos productos no sirve si hay que bajar doscientas veces. Tu cliente filtra por marca, por categoría, por color o talla, por código y por rango de precio, o escribe lo que busca en el buscador de arriba.
Filtros
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Desde la pantalla de productos copiás el enlace con los filtros puestos. Si un cliente te pregunta por una marca, le mandás directo esa marca —no el catálogo entero para que se pierda buscando—.
No es una plantilla genérica con tu nombre encima. Ponés tu logo, un banner arriba y el color de tu marca, y el catálogo pasa a parecerse a tu negocio.
Subís una imagen ancha para la cabecera —la promoción del mes, la colección nueva— y tu logo. Se cambian cuando querás, desde la configuración de la empresa.
La dirección web del catálogo lleva el nombre de tu negocio y la podés editar. Es la que pegás en la biografía de Instagram, en el estado de WhatsApp o en una tarjeta de presentación.
Tu cliente va agregando al carrito y al final toca “Comprar por WhatsApp”. Se le abre el chat de tu negocio con el pedido y el total ya escritos: no tiene que crear una cuenta, ni poner una tarjeta, ni aprender nada.
Le llega a tu WhatsApp, listo para responder.
El catálogo no cobra en línea ni guarda el pedido: lo deja escrito en tu WhatsApp para que lo confirmes vos. Acordás la entrega y el pago como siempre, y facturás en CuentasClick. Para muchos negocios eso no es una limitación, es la forma en que ya venden.
El catálogo se enciende y se apaga con un interruptor. Es una decisión consciente, porque encendido cualquier persona con el enlace ve tus productos y tus precios.
Quien tenga el enlace entra y ve el catálogo. No hace falta que se registre ni que instale nada: es una página, se abre y ya.
Apagado, la dirección deja de abrir y el botón de compartir se esconde de la pantalla de productos. Nada queda publicado a medias.
El Agente IA de CuentasClick atiende por WhatsApp, Messenger, Instagram y el chat de tu sitio con tu inventario y tus precios de verdad. El catálogo muestra; el agente responde.
Cargá tus productos una vez y compartí el enlace. Lo demás ya está hecho.