Costo es lo que te salió tener el producto disponible para vender. Precio es lo que le cobras al cliente. La diferencia entre ambos es de donde sale todo lo demás.
Suena obvio, pero la mayoría de los negocios calcula mal el costo — y un costo mal calculado hace que todos los precios estén mal.
Qué entra en el costo
No solo la factura del proveedor:
- Precio de compra de la mercadería.
- Flete y transporte hasta tu bodega.
- Aranceles e impuestos de importación que no recuperas.
- Seguro del traslado, si aplica.
- Comisiones de compra o intermediación.
Ejemplo: el proveedor te factura 100 por unidad, el flete del contenedor sale 800 y trajo 100 unidades. Tu costo no es 100, es 108. Si pones el precio sobre 100, estás regalando 8 en cada venta y no lo ves en ningún lado.
Qué NO entra
La renta, la luz, los salarios y la publicidad no son costo del producto: son gastos del negocio. Se cubren con el margen, no se cargan unidad por unidad. Mezclarlos hace imposible comparar la rentabilidad entre productos.
Error común
Usar el precio de la factura del proveedor como costo, y tratar el flete como "un gasto del mes". El producto parece más rentable de lo que es, y mientras más importas, más grande el error.
En CuentasClick
Al registrar una compra en /compras se captura el costo final de cada línea, que es lo que alimenta el costo promedio del producto. Los perfiles de costeo de /perfiles-costeo permiten dejar armada la secuencia —flete, comisión, impuesto, utilidad— para que el precio sugerido salga del costo real y no de la factura del proveedor.